Primera mención de la ciudad de VALENTIA (TITO LIVIO)

IVNIVS BRVTVS COS. IN HISPANIA IIS QVI SVB VIRIATHO MILITAVERANT AGROS ET OPPIDVM DEDIT, QVOD VOCATVM EST VALENTIA





La Saga de los Antonio de Valentia

Bienvenid@s a la antigua Hispania romana...

Querid@ amig@, te invito a un viaje muy especial, una ventana que te permitirá ver nuestro pasado y conocer las costumbres y vidas de nuestros ancestros, tan sólo dos mil cien años atrás, cuando esa bella dama llamada València nacía en la isla fluvial del curso bajo del Turivs de la mano de las palas, el sudor y la ilusión de poco más de dos mil veteranos licenciados de las legendarias legiones de Roma.

VALENTIA, DEVOTIO y PRINCEPS contienen entre sus páginas muchos de los momentos más apasionantes y dramáticos que vivió la joven Perla del Turia desde sus primeros años de vida allá por el siglo I a.C. hasta la gran persecución de principios del siglo IV d.C.


En VALENTIA conocerás a dos hombres atrevidos y extraordinarios, Quinto Sertorio y Pompeyo el Grande, ambos decididos a dirimir sus irreconciliables diferencias en tierras valencianas inmersos en la cruenta Guerra Civil que sacudió a la vieja República.

En DEVOTIO podrás leer dos historias paralelas: la primera de ellas la protagoniza un peligroso triángulo formado por Publio Daciano, el gobernador de la Tarraconense, Eutiquio de Osca, un diácono indomable, y Tito Antonio, un magistrado veterano que se ve atrapado en medio de la gran persecución de los cristianos. La segunda historia nos lleva 20 años después de VALENTIA, cuando el único hijo de Cayo Antonio, Lucio, decide lavar el honor familiar yendo a luchar contra un usurpador que pretende dominar la República: Cayo Julio César.


En PRINCEPS Lucio Naso seguirá a uno de los grandes hombres que protagonizaron el fin de la república, Sexto Pompeyo, conociendo en paralelo las carreras desaforadas hacia el poder de Marco Antonio y Gayo Octavio Turino, quien con el tiempo y astucia acabaría siendo conocido como Augusto, el princeps...

Si siempre has querido saber más sobre la Historia antigua de València, si no te has conformado con la poca y dispersa información que hay sobre ella y crees que hay muchas más cosas interesantes y curiosas que saber de nuestros orígenes esperando a ser descubiertas, acertarás leyendo las epopeyas de Cayo Antonio Naso y su hijo Lucio, ciudadanos de VALENTIA.

PLVRIMAM SALVTEM OMNIBVS!


Gabriel Castelló

El Puig (València)

domingo, 20 de abril de 2014

Princeps en el diario El Mundo Comunitat Valenciana

 
 
De la pluma de Bel Carrasco, quien ya reseño Valentia y Devotio en su momento, vuelvo a tener un rincón en el suplemento de la Comunitat Valenciana del diario El Mundo. Gracias, amiga.
 
 
 
 
 

martes, 15 de abril de 2014

 

Próximos eventos de promoción de
 
"Princeps, el primer ciudadano de Roma"
 
 
 Desde el pasado 7 de Abril la novela está a la venta en todas las librerías de España. Ya tengo algunos eventos cerrados que aquí os listo para vuestra información:
 
FIRA DEL LLIBRE

Cartel promocional de la Fira del Llibre de Valencia
  • Jueves 1 de Mayo: Fira del Llibre de València. Firma de libros en Caseta de Llibrería el Cresol (11:00 - 14:00)
  • Viernes 2 de Mayo: Fira del Llibre de València. Firma de libros en Caseta de Librería el Puerto (16:00 - 20:00)
  • Sábado 3 de Mayo: Fira del Llibre de València. Firma de libros en Caseta de La Casa del Libro (11:00-13:00)
  • Domingo 4 de Mayo: Presentación de la novela en el Centro Cultural La Marina de El Puig a las 12:30. Contaré con la colaboración de Santiago Posteguillo.
 
PRINCEPS "ON TOUR"
 
  • Viernes 9 de Mayo: Presentación de la novela en La Casa del Libro de Valencia a las 19:30. Contaré con la colaboración de Josep Asensi.
  • Sábado 10 de Mayo: Jornadas Good Books en La Livrería de Madrid. Presentacion de la novela. Me acompañará León Arsenal.
  • Miércoles 21 de Mayo: Presentación de la novela en el Museo Arqueológico de L'Alcudia d'Elx (Alacant) a las 19:30.
  • Sábado 24 de Mayo: Presentación de la novela en la caseta de Llibrería La Capona (en la Taberna Libraria del festival Tarraco Viva, Tarragona) a las 17:00. Me acompañará Amando Lacueva.
  • Miércoles 28 de Mayo: Presentación de la novela en la librería Ex Libris (Dénia, Alacant) a las 19:30.
  • Miércoles 4 de Junio: Conferencia "Augusto en la novela" en la semana cultural de la Feria del Libro de Zaragoza en el Hotel Don Yo a las 20:00. Me acompañará José Luis Corral.
  • Pendientes de confirmar fecha: Casa del Libro de Alicante y Museu del Pórtic (Sagunt)

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sábado, 12 de abril de 2014

Así fue la première de Princeps en L'Iber



Así fue la première de
"Princeps, el primer ciudadano de Roma"
en L'Iber
 
El miércoles 2 de Abril tuvo lugar en L'Iber la presentación en exclusiva de mi tercera novela, cinco días antes de su lanzamiento nacional. Allí estaban Alejandro Noguera, Josep Asensi y Alejandro Mohorte acompañándome en tan importante cita, al igual que decenas de amigos y lectores que no quisieron perderse un evento tan emotivo para mi (un millon de gracias a todos)



Así estaba el salón de conferencias de L'Iber...



De Izq. a Dcha., D. Josep Asensi, un servidor, D. Alejandro Noguera y D. Alejandro Mohorte


Video de la presentación (cortesía de L'Iber)





martes, 11 de marzo de 2014

La tercera entrega de mi saga sobre las guerras civiles llegará a las liberías en Abril: Princeps, el primer ciudadano de Roma.


 
La saga de los Antonio de Valentia continua

En Abril llega a las librerías...



 
Idus de Marzo...

Tan solo mentarlos nos viene a la cabeza la muerte violenta de un gran hombre.
 
En ese día del año 44 a.C. Gayo Julio César fue apuñalado hasta veintitrés veces en la Curia de Pompeyo. Aquel sangriento golpe de estado propició la última gran guerra civil de la república y el inicio de la carrera hacia el poder absoluto de hombres de la talla de Marco Antonio, Bruto, Octavio o Sexto Pompeyo. Es esta una novela de carreras, pero no de cuadrigas, sino de ambiciones. Desde las sucias calles de Roma a las grandes avenidas de Alejandría, de las traicioneras costas de Sicilia a las inhóspitas estepas de Partia, el vividor Marco Antonio, la intrigante Cleopatra, el artero Octavio o el ingenuo Pompeyo competirán en esta carrera desaforada hacia el poder hasta que solo uno de ellos rebase la meta: el "Princeps, el primer ciudadano de Roma"

 
 
Son muchas las personas que han colaborado en esta nueva y ambiciosa novela, aportándome su ayuda, consejo, arte, talento y confianza, si alguna no se ve reflejada en negrita, que me perdone.
 Allí van los agradecimientos:
 
A mi esposa por aguantar el largo tiempo que lleva elaborar una trama así y ser la primera crítica.
A mi editor, Alberto Pertejo, y también a Carmen Kleker de Good Books / De Librum Tremens por su confianza ciega en mi proyecto, por darme rienda suelta y estar a mi lado siempre;
Fuensanta Niñirola, Olalla García y Alejandro Noguera por sus consejos y aportes en la reconstrucción de la Roma y el Oriente helenístico en los estertores de la república.
Gracias a mi amigo y novelista Yeyo Balbás por compartir sus enormes conocimientos sobre la armada romana... y aconsejarme algunos libros indispensables para recrearla.
Gracias también a Ricardo de Pablo por sus sabios consejos de estilo y corrección.
Gracias a Xavi Iborra de tumásyo Branding Estratégico por la fabulosa portada que han confeccionado
Y por último, y con un cariño especial, a mi amigo, novelista y erudito Josep Asensi porque gracias a él esta novela es lo que es, y se llama como se llama.
 
ROMA VINCIT!
 
 
 


miércoles, 19 de febrero de 2014

Reseña de Devotio por Francisco José Cubel


 
 Hola a tod@s: aquí os dejo esta completísima y muy cuidada reseña que se ha tomado la molestia de enviarme Francisco José Cubel Rodríguez, un lector valenciano que, después de la lectura de VALENTIA, las memorias de Cayo Antonio Naso, y la reseña que en su día publiqué de la misma, ha continuado con la saga y reseñado su experiencia tras leer DEVOTIO, los enemigos de César. Lo menos que puedo decir es gracias, amigo; el esfuerzo y los sinsabores que tiene esto de escribir y publicar libros sin que los medios se interesen por ti tiene su recompensa cuando te llegan correos como este y te das cuenta de las molestias y el cariño con el que tus obras son tomadas por el público.

 Aquí os dejo la reseña para que juzguéis vosotr@s mism@s:





De nuevo durante la lectura de Devotio, como en Valentia, he experimentado un impactante discurrir por aquel mítico pasado de continuas guerras, de pan y circo, de dioses que juegan a los dados con los humanos, de grandes obras, exultante de etnocentrismo: la civilización romana, aquel país “nuestro” que era el Mediterráneo y sus riberas.

 Un tiempo pasado que forma parte de nuestras raíces, que estudiamos en los libros de historia, pero que aquí en la novela, inmersos en su rico bagaje multidisciplinar, es mucho más ameno y palpable, gracias al buen hacer del escritor, Gabriel Castelló, eco portentoso de cronistas de la época (Plutarco, Salustio, Tito Livio, Apiano, Suetonio, César, Prudencio,…), lazarillo que nos ayuda a desandar por entre las tinieblas del tiempo.

Los interesados en la historia y la geografía tenemos entre estas páginas una Valentia muy real a la que agarrarnos, una Ilerda, una Corduba, una Cirta, una Útica y un amplio escaparate de ciudades con sus respectivos edificios públicos, variopintos locales y múltiples detalles más, descritos y ubicados en base a datos arqueológicos e historiográficos. Y nos las hace ver muy dinámicas, llenas de gente (comerciantes con los productos exóticos de entonces –pg 456-, soldados con sus lorigas y cáligas, esclavos cargando a los optimates en sus palanquines, mujeres con sus pallas y atavíos, rostros africanos, asiáticos, galos, …) con su jerarquía política, con sus vías de comunicación… Vemos cómo se engalanan, cómo se reflejan en ellas sus dioses, cómo les afecta la crisis económica, los saqueos, la guerra. Tenemos descripciones de otros testigos que reconocemos, que junto a los cronistas estaban allí cuando sucedió todo aquello: montes, islas, desiertos, ríos como el Segre y otros, tan determinantes en aquellos asentamientos y en el desarrollo de las batallas acaecidas.

El rico vocabulario empleado es otro aliciente que ayuda a completar el cuadro de lo cotidiano, extendiéndose con propiedad a muchos campos, regalándonos palabras desconocidas para mí pero muy sugestivas que encierran gotas de la esencia de la antigua Roma, pues aunque tienen entrada en la edición en curso del DRAE, prácticamente ya no tienen un referente actual: lábaro, cáncamo, arúspice, vélite; ingenuo o idiota tenían entonces un significado social diferente al actual.

Quedan así profusamente descritos los múltiples ambientes: ejércitos, lupanares, puertos, mercados, estancias, banquetes, rituales paganos, …

Las alusiones a los escritores conocidos en la época y el acople en “Devotio” de algunos fragmentos de sus obras es un bonito guiño literario: la poetisa Safo, el poeta griego Cleantes de Asos, (pg, 256), la  cita de Cátulo “vive y deja vivir”, las de César “vine, vi vencí” y “la suerte está echada”, Pitágoras 563, Ulpiano 568 (sobre derecho), el Fedón de Platón ( pg 530), y sobre todo, los escritos de Cicerón.

La novela está estructurada en torno a dos relatos intercalados: unas cartas conectan unos hechos acaecidos a principios del siglo IV d C. , con otros de una época anterior (siglo I a de C). Tito Antonio, el narrador de “Valentia” que accedió a unos viejos legajos sobre la participación de sus antepasados en la primera guerra civil, va a seguir recomponiendo en “Devotio” aquellos penúltimos años de la República. Ahora es un anciano que ha ocupado y ocupa cargos importantes en la ciudad. Nos habla de él un narrador omnisciente, después de ofrecernos una panorámica de la situación del Imperio, debilitado, dividido en dos, y con una religión transgresora que gana más y más adeptos, desafiando al politeísmo romano. Vemos la situación de los cristianos en Oriente, con el caso concreto de San Jorge, y luego en Hispania con dos de sus oficiantes en Cesaraugusta: el obispo Valerio y su diácono Eutiquio. Estos son apresados y trasladados a Valentia para ser juzgados. Allí convergen las biografías de Tito Antonio y Eutiquio, entrelazadas en una relación jurídica y amistosa marcada por la curiosidad, la comprensión y la protección del valentino, y por el interés que ambos muestran por la Historia. El hijo de Tito Antonio ha encontrado, casualmente, unas cartas antiguas (por una de esas casualidades, encuentros o desencuentros tan literarios), y se las ha regalado a su padre. Son la continuación de las crónicas de Cayo Antonio que encontró en su juventud. Ahora es el hijo de Cayo Antonio, Lucio/Turibas, el que escribe (son unas cartas dirigidas a su padre y que debieron perderse por el camino), acerca de la segunda guerra civil, entre Pompeyo (y sus sucesores) y el dictador César.  

Tito Antonio muestra estos escritos de su antepasado Lucio al preso Eutiquio, haciendo de bisagra entre los dos personajes que llevan la fuerza dramática de la novela, dos muchachos que, por fidelidad a sus ideales, se exponen a la crueldad de la guerra y al martirio de la represión política, de ahí el título de la novela.

Estos dos bloques en que se divide la obra tienen distinta envergadura: uno más grande, el de las cartas de Lucio, una ametralladora de información y de sentimientos (lealtad, crueldad, hastío, añoranza, rechazo, fracaso,…) difícil de detener aun cuando el otro bloque, la otra historia, también está reclamando encarecidamente la atención del lector, su turno de exposición.

El desenlace llega finalmente, y vemos como Eutiquio consigue la gloria para su causa, convirtiéndose en Vicente, el vencedor, en objeto de culto y devoción; en cuanto a Lucio, su mayor gloria es haber salido vivo de aquel horror, y también haber superado con nota su viaje iniciático, el cruel “ritual de paso” de muchos jóvenes romanos.

Así entramos en el apartado de los personajes, con un elenco  amplio y feraz, variadísima suma de ingredientes para que el guiso tenga más sustancia: 

-         El emperador Diocleciano y su corte de Nicomedia, que desde el principio nos enganchan a la novela.

-         Los duunviros y aristócratas que reciben a Daciano en Zaragoza.

-         El entorno familiar, servil y profesional de Tito Antonio.

-         El pérfido Minucio Glabro, que cumple su misión y se nos escurre sin tiempo de mostrar sus fisuras.

-         El obispo Valerio, al que correspondió un castigo y una trascendencia menor, tal vez debido a sus limitaciones físicas, a su menor capacidad de sufrimiento, o a su prudencia.

-         El interesante grupo de senadores republicanos que se ven obligados,  primero, a huir de Roma; después a hacer frente con las armas a César en sucesivos frentes; y finalmente a aceptar la derrota y la muerte.

-          Aliados periféricos de uno y otro bando de la guerra civil como Bagud, Sittio, caudillos hispanos y galos, el poderoso Juba I y su hijo; Cleopatra.

-         Varinia, maniquí de atuendos y de poses de la mujer de la época, desfila por la novela poniendo un poco de amor y esperanza en la vida de Lucio, pero acaba desapareciendo en el mismo molde que otros y otras del bando de los vencidos…

-         Aulo Afranio: primo y compañero de fatigas de Lucio; da cierta tranquilidad saber que está ahí, al lado del protagonista, en muchos pasajes. Más catalizadora resultaba la amistad de Lucio con Biulakos pero éste compañero suyo desde la infancia se apea pronto del relato.

-         De más peso es la figura de Lucio Afranio, protector de Lucio como lo fue de su padre, prudente y brillante militar, fiel defensor de la causa republicana, comprensivo testigo del posicionamiento de los Antonios.

-         Pompeyo el joven, al que le toca liderar el frente republicano tras la muerte de su padre y de otros comandantes, cuando ya estaba todo prácticamente perdido. Asistimos a su ira, a su violencia de fiera arrinconada, al abandono y la traición de muchos de sus soldados.

-         Cayo Antonio, personaje  que  aparece poco pero que nos resulta familiar a los que leímos “Valentia”. Después de todo lo que luchó, su preocupación ahora es lo que se le viene encima a su hijo, del que se despide viéndolo ir vehemente hacia la guerra para saldar sus propias deudas. Como destinatario de las cartas de Lucio, se le nombra constantemente.

En medio de estos secundarios, y de otros personajes históricos a los que se alude de pasada, van tomando cuerpo César, Pompeyo, y Lucio Antonio, y en la otra historia Eutiquio, Daciano y Tito Antonio.

 Los rasgos de los dos primeros, los estrategas rivales César y Pompeyo, están bastante apoyados en los testimonios que de sus personas han llegado hasta nuestros días, como no podía ser de otra forma, pero el autor también pone de su cosecha, recreándolos desde el punto de vista de un soldado.  

-         Sobre César, el autor nos da esta definición que pone en boca de Catón, uno de sus enemigos, antes de convertirse en su víctima:“tenemos ante nosotros al individuo con más ventura y osadía de todos nuestros tiempos, político sin recatos, orador elocuente, militar severo y gestor meticuloso”. Se transcriben en la novela alguna de las arengas de César, discursos que nos legó en sus “Comentarios de la Guerra Civil”.  Su condescendencia con los vencidos parece ser una estrategia para ganar adeptos. Acecha continuamente, y su proximidad es angustiosa para sus oponentes. Lucio habla mucho de él en sus cartas a su padre, y es él, con sus embestidas, el que condiciona constantemente el curso de los  acontecimientos. 

-          Pompeyo también tiene muchos matices: nos lo presenta prudente ante el enemigo y ante sus mismos aliados (“víboras ávidas de venganza que le hacen objeto de burlas a sus espaldas”), sopesando, recordando las batallas contra Sertorio, responsable con las vidas de sus soldados, serenamente decaído por sus derrotas, pero sin desfallecer y tratando de buscar su paz interior hasta que lleguen refuerzos desde alguna parte; desahoga sus preocupaciones con sus colegas de confianza, y con su esposa…

-         Sobre Lucio Antonio/ Turibas, el gran protagonista, añadir que está bien perfilado, que conecta muy bien con el lector. Explica con claridad y soltura los pormenores de las batallas desde su privilegiado punto de vista en el frente, codeándose con los protagonistas reales de la guerra, así como las novedades del mundo que se le abre en sus viajes por Grecia y África, desde su doble condición de romano e íbero. Cada vez más involucrado en la guerra y en la derrota, en medio de tantas bajas y deserciones, resulta grato ver como hace frente y supera unas condiciones tan duras, la entereza con que ejecuta su compromiso, su esfuerzo por hacer las cosas lo mejor posible, su generosidad. Nos transmite sus candorosas reflexiones y las autorizadas opiniones sobre la corrupta República de los grandes personajes que le acompañan en su diáspora.  

-         Y en la otra historia cambiamos a César por otro sabueso: Daciano, un personaje real del que no se sabe mucho pero que ha pasado a la historia metido en el maniqueista saco de los martirios como uno de los más cruentos partenaires de los mártires. Aunque el autor intenta justificarle, se nutre de él para conseguir intriga, e intensidad al final de la novela.

-         Tito Antonio, apasionado de la Historia que, andando los tiempos, aparecerá enterrado junto a sus objetos de estudio. Conocedor de todos los secretos de la ciudad de “Valentia”, curtido y ya de vuelta en la vida,  hace una arriesgada apuesta por defender a un joven revolucionario, un desafiante soplo de libertad…

-         Eutiquio /Vicente abunda sobre la puesta en escena de los cristianos en el mundo romano,  pero con el valor añadido de que nos toca más de cerca. Es un personaje fundamental en nuestra religión, cultura e historia, pues ilumina nuestra ciudad en ese periodo de la historia del que apenas se tienen noticias. Su abordaje literario es una gran idea, y tiene cierta base documental. Este personaje se nos presenta con un más que digno ethos, logos y pathos.  Tras hablarnos en el Epílogo de su trascendencia en los siglos posteriores, en la nota final el autor nos invita a reflexionar sobre cómo las organizaciones de los cristianos acabaron suplantando a las instituciones del imperio, y los atropellos de los unos, a los de los otros.

Y es que la crueldad es casi otro personaje de la novela; la brutalidad, la muerte, la destrucción, el saqueo, la violación son manchas que reaparecen, oscureciendo momentáneamente el placer de la lectura, desequilibrando entonces los relatos hacia algo nocivo y repugnante. Lo que cuenta Daciano de la crueldad de los persas de Sapor I, la mención al terrible diezmo (pg 482), … pero se trata de la guerra, …  y de la humanidad misma.  La misma fuerza de la fe, del odio, de la ambición, de la crueldad, de la tozudez, incluso del amor, conduce al ser humano en ocasiones a esas horrendas situaciones, a sufrir y a infringir sufrimiento al prójimo. La novela también da pie a reflexionar sobre esto (pg 388: “allí estábamos parados más de cincuenta mil hombres taciturnos dispuestos a morir, sufrir y sangrar por la sinrazón de dos gallos pedantes que se negaban a compartir el mismo corral”).

La edición adolece de pequeños defectos como algunas erratas, ausencia de mapas claros y falta de algunas notas explicativas más: es mucho lo que Gabriel explica en las notas a pie de página o a través de los diálogos o testimonios de sus personajes, en el epílogo, en la nota final y con el listado de topónimos (interesantísimo lo de los escrúpulos, pg 625, y lo del septentrión y su etimología, 598, y las variedades de garum, vinos, cereales, el puls, el bodrio, mariscos…), pero seguro que aun es más lo que querría haber explicado (¿cómo fue lo del estirón de barbas de César al rey Juba en el Senado, dejado caer en la pg 335? ¿Qué es lo de “Gaugamela”, de la pg 402? O lo de las cursivas: pese a la nota de la pg 432, no siempre queda claro quién hay detrás de algunas frases en cursiva). Supongo que la edición pondría unos límites, temerosa de un aluvión de asteriscos,… Por fortuna, como complemento a sus novelas, el autor continúa dando detalles de los personajes y demás, con un goteo constante de información a través del ciberespacio.  Aun así estamos esperando próximas novelas, más noticias de los Antonios, de Valentia, de Roma, …

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Pronto, amigo, pronto llegará la tercera parte de la saga...

 

sábado, 15 de febrero de 2014

La Valencia antigua en la literatura, tertulia en El Cresol, la Llibrería de Patraix




 
 
Tres tenores de la novela histórica de tertulia en La Llibrería de Patraix, el Cresol, el viernes 22 a las 20:00... ¡Os esperamos!
 
 
 
 

Ásí fue la presentación de Godos de Hispania de León Arsenal



GODOS DE HISPANIA
en El Corte Inglés de Valencia

Invitación de Ámbito Cultural de El Corte Inglés

 A las 19:00h empezó la presentación de este magnífico ensayo que ha escrito mi buen amigo y mejor escritor León Arsenal, Godos de Hispania, un trabajo concienzudo de divulgación de la etapa visigoda en Hispania fruto de la labor de documentación que hizo para su novela Última Roma. Godos de Hispania se ha llevado el XI Premio Algaba y está publicado por edaf.



Buena gente entre el público, amigos como Juan Miguel Aguilera, autor de la novela fantástica Simbad, lectores y curiosos se dieron cita en el espacio de Ambito Cultural y aguantaron estoicamente las dos horas que estuvimos hablando de los godos y de los misterios y curiosidades que los envuelven.

 Gracias a edaf, a Ámbito Cultural y a León Arsenal por confiar en mi para colaborar en este evento.

León, que Fortuna siempre te sonría...



lunes, 2 de diciembre de 2013

Lentejas ilercavonas


Lentejas ilercavonas


 Las lentejas siempre formaron parte de la gastronomía mediterránea en las clases proletarias y rurales, pues la alimentación básica de la plebe romana se basaba en el puls (una especie de gachas de trigo o avena) o las legumbres cocinadas con verduras de temporada. La carne y las chacinas eran elementos esporádicos, más para días festivos que para la dieta diaria. Las lentenjas (lens culinaris) aparecen en los tratados culinarios de la antigua Roma (Marco Gavio Apicio incluye unas lentejas con acanto en su De Re Coquinaria) Apreciadas más en Roma que en Egipto y el Creciente Fértil, de donde es esta planta originaria, su consumo tuvo que ser elevado, pues se sabe que la enorme corbita que llevó a la Urbe un obelisco en tiempos de Calígula también transportaba en su panza 840 toneladas de lentejas.

Una cocina a la romana

 Este guiso de hoy se inspira en la forma en que Apicio preparaba sus lentejas y podría haber sido elaborado por cualquier familia pudiente o modesta. Lo de ilercavonas (así se conocía a los iberos que vivían entre el Ebro y los edetanos) es un tributo a las tierras altas entre Castellón y Teruel, juntando legumbres y chacinas del frío interior con verduras de la costa.


Lentejas ilercavonas
-LENTES ILERCAVONAS -
 
 
- para cuatro triclinios -
 
 
¿Qué ingredientes necesito?
 
  • 400 gramos de lentejas
  • Una cebolla blanca
  • Un puerro grande
  • Cuatro dientes de ajo
  • Laurel
  • Hojas de Menta (hierbabuena en su defecto)
  • Hojas de Coriandro
  • 100 gramos de jamón en pequeños tacos
  • Comino
  • Pimienta blanca molida
  • Vinagre balsámico
  • Aceite de oliva
  • Salsa de soja
  • Salsa Thai

¿Cómo las preparo?
 

 En una olla de barro pon a calentar aceite. Pica los cuatro dientes de ajo y échalos al aceite caliente. Cuando comiencen a cambiar de color, añade la cebolla y el puerro picados, un chorrito de soja y de salsa Thai (garum), el laurel troceado, la pimienta blanca y las hojas de menta secas y muévelo todo con brío para que nada se queme. Añade el jamón en pequeños tacos y mézclalo todo bien antes de echar el agua caliente y las lentejas (lávalas bien antes de echarlas a la olla)

 Cuando empiece a hervir añade una pizca de comino, un chorrito de vinagre balsámico y las hojas de coriandro picadas y déjalo cocerse a fuego lento durante una hora y media. Si durante el proceso baja el nivel, añade agua hirviendo antes de que se queme la base y ahúme todo el guiso.

 
¿Con qué las acompaño?
 

 Un tinto fuerte para este plato de otoño e invierno siempre es buen compañero de viaje. Un Primum 100% bobal o un Marmitón de la D.O Utiel-Requena, o un Barranc de L'Infern de la D.O Castellón, tienen el cuerpo y aroma ideal.


FRVI PRANDIVM!
 
***






jueves, 28 de noviembre de 2013

 
 
Así fueron las I Jornadas de
Novela Histórica sobre la Córdoba Romana

22 y 23 de Noviembre de 2013
 

El templo al culto imperial en la calle Claudio Marcelo, junto al Ayntamiento
 Corduba, ciudad fundada por Claudio Marcelo, residencia de Cecilio Metelo Pío durante las guerras sertorianas, refugio de los hijos de Pompeyo durante la guerra civil, colonia patricia su por gracia, asolada por César tras el descalabro pompeyano de Munda y posterior capital de la Bética, cuna del inmortal Séneca... Qué mejor escenario para unas jornadas entre amigos.

Junto a Alberto Monterroso en la Librería Luque
 Mi más sentido y sincero agradecimiento a Alberto Monterroso, alma mater de este evento y escritor hermano en Córdoba, autor de las novelas El emperador impasible y La Córdoba de Claudio Marcelo, pues sin su dedicación e implicación no habrían podido celebrarse.


También quiero trasladarle mi gratitud a Javier de Librería Luque por cubrir ambos actos, a Mª Antonia Rodriguez, autora de Hija de Sexto Mario, por su colaboración, así como a José Antonio Arjona por su reportaje fotográfico, al arqueólogo Jerónimo Sánchez, a la también escritora Mª José Sánchez y a Juan Carpio por su moderación en la mesa.



PLVRIMAM SALVTEM OMNIBVS!



miércoles, 27 de noviembre de 2013

Caldero al estilo parto


 
Caldero de ternera al estilo parto


 Solemos tener una visión muy sesgada del Imperio Romano, no solo en lo político y estético, sino también en lo gastronómico. Como es de suponer, en nada se parecería la oferta culinaria de los legionarios acantonados junto al Muro de Adriano en el frío y brumoso norte de Britania a los platos servidos en las mejores casas de Antioquía, Palmira, Alejandría o Seleucia del Tigris, ciudades opulentas del Oriente clásico donde llegaban productos desde los confines del mundo insólitos para lugares tan alejados como nuestra Hispania.

 El guiso de hoy se inspira en aquellas fronteras entre dos mundos antagónicos, el iranio y el mediterráneo, enfrentados primero griegos contra persas, después romanos contra partos, al final romanos contra persas hasta que la verde ola del Islam los barrió a todos. En él utilizo ingredientes de ambos lados de la disputada Mesopotamia. El tamarindo (tamarindus indica) es un árbol tropical procedente del Sudán, cuyo cultivo pronto se extendió desde el Golfo Pérsico hasta el valle del Indo (el nombre tamarindo procede del árabe تمر هندي , dátil de la India) Sus frutos y sus hojas han sido gastadas con diferentes fines desde la Antigüedad. La leche de coco es el resultado de batir el agua y la pulpa del coco. La palmera cocotera quizá tenga su origen en las riberas del Ganges. En el poema Mahawansa de la actual Sri Lanka, fechado entre los siglos II y  I a.C., se citan estos frutos peludos que deben su nombre a los marinos portugueses que, al verlos por primera vez, los consideraban tan feos como el mounstro con el que se asusta a los niños: el Coco...

 Los dátiles (del griego δακτύλος, dactilos) son parte de la dieta del Creciente Fértil desde el Neolítico. Se comían tiernos o secos y se elaboraba vino con ellos en Egipto. Su aporte de azúcares en un mundo sin azúcar blanquilla o moreno como el que usamos hoy compensaba el picante. 


Mosaico de Túnez que muestra un dromedario, animal originario de Asia.
 
Caldero de ternera al estilo parto
 
-PERSAE PVLMENTVM DEGVSTARE-
 
- para cuatro triclinios -
 
 
¿Qué ingredientes necesito?


  • 500 gramos de carne de ternera para guisar
  • 150 gramos de tamarindos (o 100 gramos de pulpa de tamarindo)
  • 50 gramos de dátiles deshuesados
  • Una lata de leche de coco
  • 250 gramos de champiñones laminados
  • Una cebolla blanca
  • Un tallo de puerro grande
  • Una zanahoria
  • Una calabaza pequeña
  • Un manojo de hojas de cilantro
  • Albahaca
  • Jengibre
  • Comino
  • Cardamomo
  • Pimienta negra
  • Salsa de soja
  • Aceite de oliva virgen extra

¿Cómo lo preparo?
 

 Si no has conseguido pulpa de tamarindo envasada, te va a tocar pelarlos y sacarles las pepitas uno a uno. Es mucha faena, pero vale la pena añadirlos, pues aportan un gran sabor.

 Corta la ternera en trozos pequeños y dórala en una sartén honda con aceite bien caliente. Repolvorea con el jengibre molido y la albahaca y muévelo bien. La carne soltará jugo y espumará; baja el fuego al mínimo y deja que se vaya cociendo en su propio jugo.

Pon litro y medio de agua a calentar...

 Corta la cebolla y el puerro en pequeños trozos. Échalos a la marmita cuando el aceite esté caliente y remuévelo hasta que empiece a pocharse. Añade la carne y el jugo de la sartén, abre la lata de leche de coco, remuévela bien antes de verterla y échala a la marmita. Remuévelo todo bien y espolvorea con cardamomo, comino y pimienta negra molida al gusto. Añade un chorrito de salsa de soja y vierte el agua hirviendo. Corta en lonchas o pequeños trozos la zanahoria y la calabaza y añádelas al caldo. Añade las pulpas de tamarindo, los dátiles y el cilantro picado y déjalo cocer a fuego lento durante dos o tres horas, hasta que la salsa espese (con el fuego bajo no tendrás que añadir más agua durante la cocción)

 Te recomiendo servirlo sobre una cama de batsmati del Himalaya... Este estofado tiene un sabor singular que junto al arroz aromático conforma un plato original y muy sabroso.

¿Con qué lo acompaño?


 Este caldero al gusto parto/persa es un guiso potente e intenso, así que su complemento ideal sería un Enrique Mendoza de la D.O. Alicante, Ifach Selección, por ejemplo, o un Sequé de Villena, también D.O. Alicante o El Vern de Heretat de Taberners dels Alforins en la D.O. Valencia.
 
 
FRVI PRANDIVM!


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martes, 19 de noviembre de 2013

Reseña de Valentia, las memorias de Cayo Antonio Naso, por Francisco José Cubel


 Esta es una extensísima y muy cuidada reseña que se ha tomado la molestia de enviarme Francisco José Cubel Rodríguez, un lector valenciano conmovido tras leer VALENTIA, las memorias de Cayo Antonio Naso. Gracias, amigo; saber que todo el esfuerzo puesto en crear una historia como esta produce un efecto como este es suficiente motivo para escribir unos Episodios Nacionales. Aquí os la dejo para que juzguéis vosotr@s mism@s:


Interesantísima y muy verosímil estancia en la vida cotidiana de mi ciudad en los tiempos de la antigua Roma, a través de esta ambiciosa novela histórica fruto de la pasión que siente por dicho periodo de la historia el escritor, un joven paisano mío, muy bien documentado. Seiscientas y pico páginas son testigos de las fatigas de unos cuantos personajes (repartidos en varias generaciones) que muy bien podrían haber existido (muchos de ellos sí son personajes reales), y cuyas presuntas vidas son parte del puzle real de los avatares históricos de la época.

El primer miembro de la saga es PUBLIO ANTONIO CAEPIO, uno de los primeros habitantes de la ciudad, en los tiempos de la república: pg 141: “era el Pater Familias de la gens Antonia de Valentia. Nacido de humilde cuna en una pequeña aldea de los montes del interior de Apulia, como tantos otros jóvenes lugareños, no tuvo más camino que alistarse en las legiones en busca de fortuna. (…) Participó en múltiples campañas, en Macedonia, la Celtiberia, Lusitania, (…) llegando su edad de licencia durante el final del consulado de Publio Cornelio Escipión Násica y Décimo Junio Bruto, el año 138 a C. Este último audaz y visceral cónsul, después de su victoriosa campaña (…) en las brumosas tierras del Finisterrae, les concedió parcelas a sus veteranos licenciados de las campañas contra el fiero Viriato. (…) recibieron unas generosas centuriaciones en una zona húmeda, casi despoblada y muy fértil del oriente hispano (…) en una encrucijada de caminos entre tres viejas ciudades íberas: Arse, Edeta y Saetabis. (…) El cónsul la llamó la Ciudad de los Valientes, Valentia. (…) realizaron los ritos propiciatorios que marcaba la tradición (…) Participó activamente en el esquema del diseño urbano. (…) Uno de sus bueyes fue el que trazó con su arado las líneas que marcarían el futuro Cardo y Decumano…”. ¡Apasionante!

El segundo de la saga es su hijo CAYO ANTONIO NASO EL VIEJO, también centurión romano licenciado y continuador de la explotación vitivinícola familiar. Era hijo de una íbera, e igualmente se casó con una nativa, Sonsinbiuru: pg 131: “mi sabia abuela optó por la incomodidad de dejar salir de la escarpada Edeta a su hija  (Sonsinviuru) para que criara a sus retoños valle abajo, en la nueva ciudad romana de la isla de Tyris, tal y como su enérgico marido (Cayo Antonio Naso) deseaba” (…).

El tercero, uno de los narradores de la novela, es uno de los tres hijos de Cayo Antonio y Sonsinbiuru: CAIO ANTONIO NASO VINÍCOLA EL JOVEN: “los tres hermanos crecimos a caballo entre la domus de la familia Antonia a espaldas del Decumano de Valentia durante el invierno y la finca de Kelin, la ciudad natal de mi abuela en las tierras altas de más allá del alto desfiladero de Bulión, durante las vacaciones estivales”. Él es el que se encarga de narrar los hechos a lo largo del grueso de la novela: los acontecimientos históricos en los que se vieron envueltos su abuelo y su padre, y los que le tocaron vivir a él: los entresijos bélicos del enfrentamiento entre Sertorio y Pompeyo, la marcha del negocio familiar, la evolución de la ciudad,… A destacar su odisea por mar circunnavegando medio Mediterráneo para comerciar con sus productos, viaje que aborda el audaz autor esbozando generosas descripciones de múltiples lugares, situándolos en su contexto histórico, en medio de las tensiones que los están haciendo prosperar o declinar: Sagunto, Ampurias, Marsella, Sicilia, Cartago,… ; la grandiosa Caput Mundi (Roma), que recorremos de la mano de sus personajes, callejeando con ellos por mercados, baños, casas, pensiones, las dársenas de su puerto, … Con Cayo llegamos a las últimas páginas.

El cuarto de la saga (LUCIO ANTONIO NASO VIN) escribe una carta a modo de epílogo al final de la obra. Del quinto (APIO ANTONIO LUCIANO) y el sexto (TITO ANTONIO) sabemos a través de éste último, el otro narrador de la obra, que da comienzo a la novela con su crónica de la etapa ya decadente del imperio, dando testimonio de las primeras invasiones bárbaras que llegan a la ciudad. Al buscar a su abuelo entre las víctimas, encuentra las memorias escritas del bisabuelo CAIO, que procede a leer, y que es el resto del libro ya comentado, la biografía de los tres primeros miembros de la saga. 

            La novela es, por una parte, un prodigioso trabajo de divulgación de la civilización romana, y también de los rescoldos de la íbera (pg 639: “… mientras se matan en luchas intestinas o ajenas siguen llegando más y más legiones romanas, homogéneas y férreamente comandadas, que erradican todo lo antiguo…”): tomando como núcleo la Valentia de los tiempos de Sertorio, el autor aborda concienzudamente el presente, pasado y futuro de esa colonia romana, formando un cuerpo consistente y rollizo a base de añadir capas y capas de información sobre la época, con auténticos reportajes sobre: la organización política de Roma, con sus intrigas y sus figuras más destacadas; su evolución desde la monarquía al imperio; la conformación de su mapa político (haciendo alarde de un gran conocimiento de los múltiples asentamientos humanos, tanto romanos como prerromanos –castros, villas, ciudades-, así como de las fronteras del imperio); la esclavitud y las clases sociales; sus conocimientos náuticos, sus estrategias bélicas; su gastronomía; sus cultivos (especialmente el de la vid, dando detalles de sus variedades, usos, …); los utensilios y quehaceres de la vida cotidiana; las distintas actividades profesionales, el comercio; los templos y las ofrendas a las distintas deidades (¡que retahíla de dioses, hasta ahora inéditos para mí: Jano, Pomona, Fornax, Carmenta, Meditrina, …! Pg 56: “Más allá del Rin (…) ni brilla Apolo en verano, ni Ceres fertiliza los campos que se hielan en invierno, y Baco no consigue que las parras tengan frutos dulces y maduros”); las relaciones entre los romanos y los íberos, o entre los romanos y los bárbaros, o entre los romanos y otra civilizaciones coetáneas como la cartaginesa, o las orientales, o la griega (fundamental en el desarrollo de Roma, y con mucho peso también en la novela), …  ; de gran interés son sus alusiones al cristianismo, ilustrando cómo algunos de sus rasgos fueron condicionados por la cultura romana (citas de las páginas 602, 603, y otras), y también son muy interesantes sus apuntes geográficos, señalando algunas diferencias con la geografía actual como la referencia a unas colinas ya desaparecidas entre Valencia y Sagunto, la distinta desembocadura del Turia que daba lugar a una isla fluvial, lo que explica sobre la Albufera (pgs 153, 222), sus alusiones a los puertos que tanto han evolucionado después, y a las canteras, ...

Cerca de mil citas a pie de página avalan y explican muchos datos aportados a lo largo de la obra, traduciendo topónimos, ordenando fechas, desgranando grupos étnicos, deslindando competencias de antiguos dioses, aclarando etimologías, desenterrando raíces de nuestras señas de identidad, transportándonos a otras formas de pensar. El magnífico bagaje expuesto se complementa con:

  • -           Una lúcida introducción del autor a modo de compendio
  • -           Un glosario de términos al final.
  • -          En las contraportadas, un plano hipotético de la ciudad y un mapa de la República Romana en tiempos de Sertorio.
  • -          Una fotografía del presunto esqueleto de uno de los protagonistas, o en cualquier caso de un esqueleto de la época que ha llegado hasta nuestros días en un nicho arqueológico que se corresponde con uno de los periodos en el que está ambientada la novela. 

Por otra parte, esta novela es un ejercicio artístico seguro que muy grato para su creador, y creo que también para muchos de sus lectores, pues en mi opinión está bien estructurada, y tiene los cabos bien atados; los pasajes descriptivos (más lentos, cargados de erudición e imaginación no excluyentes entre sí) están equilibradamente apoyados en los relatos narrativos, de acción; los personajes históricos y ficticios abordados son de gran interés (si bien resultan quizá un poco simples, están poco trabajados), y la obra tiene el estímulo constante (hasta el intensísimo desenlace) de ingredientes como el poder, el sexo, el sufrimiento, la resistencia extrema, la venganza y algunos otros que colocan a la novela muy cerca de transcender sus límites físico-temporales para acercarse a parámetros puramente humanos, y aprehender las luces y las sombras de la naturaleza humana, tal y como se consigue en las obras maestras de la literatura; sombras como las de la crueldad, el odio y ensañamiento de algunos personajes para con otros, que hacen muy duros y desagradables algunos pasajes de la novela, pero que afloran de forma natural y verosímil en el contexto de la guerra y la ambición, y que tratan de ser un reflejo de lo que realmente ocurrió en Valentia durante las guerras sertorianas. Porque los hallazgos arqueológicos custodiados en el actual Museo de la Almoina de la ciudad, sus esqueletos con muestras de tortura, dan fe de esa violencia. De este modo,  el pasaje en el que Cayo Antonio el Viejo es torturado por sus sobrinos junto a la Basílica (pg. 543-4) se corresponde, de alguna manera, con la realidad; aportando a la obra “Valentia” la fotografía de un esqueleto, el autor nos revela que ese es el punto de asiento de la novela, que no es sino una reconstrucción del personaje en medio de una amplia y detallada reelaboración de ese contexto en el que se produjo la tortura; estamos ante la transustanciación de ese esqueleto en materia literaria, en una meritoria obra que rinde homenaje a la Historia y a la Literatura; a la Arqueología y a la Novela; a Plutarco y a Blasco Ibáñez: creo advertir ciertos paralelismos entre “Valentia” y “Los Cuatro Jinetes de la Apocalipsis”, y el autor cita otra de sus obras en el prólogo; la descripción que hace Castelló de la ciudad de Valentia y alrededores tras la destrucción operada por Pompeyo y por una riada (pgs 557, 593 y siguientes : “Solo de pensar en cómo el implacable calor del verano y las bandadas de mosquitos habrían machacado implacablemente aquella ciénaga pútrida hacía pensar en que el cónsul Bruto se equivocó de lugar al emplazar su flamante colonia de veteranos. Ya no se podía vivir en un pantano infecto como aquel.”), es el desolador negativo de la idílica descripción que Blasco hace de “el despertar de la huerta” en “La Barraca” y de sus testimonios de vida y agitación en las vísperas de otra Valencia republicana, de otra dañina guerra civil y de otra gran riada. En cuanto a los historiadores y otros escritores clásicos como Plutarco, hay muchas citas en la obra, incluida una sobre la Eneida de Virgilio en la pg. 40, en la que el autor nos explica que dicha obra fue un encargo de Augusto como forma de buscarle un origen divino a Roma, como heredera directa de la heroica Troya). 

Otro indicador de la grandiosidad de una obra es, cómo no, su vocabulario (mucho más que el número de sus páginas), y “Valentia” tiene una sabrosa riqueza en general, y en particular, con las logradas incursiones en los campos semánticos que requería la novela: el de la navegación, el de la guerra, el de la etnología –liturgia, vestuario, remedios medicinales, refrigerios (posca, celia)-, … Me ha gustado toparme con palabras poco comunes y algunas muy bellas como: férvido, pulverulento, adminículo, exvoto, signífero, glifo, ínfula, aquilino, exangüe, manípulo, aterido, cálamo, sotechado, marmita, balbucir, forrajear, escanciar, libar, mercachifle, bisoño, defección; serosidad, sajadura, miasma, tumefacto y la despampanante  afluencia de palabras con que describe el cuadro clínico de la herida de Artemio (pg. 414-422); las bonitas descripciones del paisaje (pg. 514, …), …

Esta obra es, en definitiva, como él dice en la dedicatoria, su contribución a la cultura de esta tierra que ama: “…tierra bañada por las plácidas aguas del Mare Nostrum y caldeada por el sol durante su eterna primavera. Un plácido mar de naranjos, arrozales, viñedos y oliveras centenarias salpican los hermosos paisajes en los que el sempiterno cielo azul, el mar y la montaña se alternan armoniosamente. Miles de años de Historia se acumulan bajo los pies de los que hemos tenido la ventura de los dioses de permitirnos nacer o hacer en este idílico rincón del mundo”.

Gracias, Gabriel. Y yo también siento lo de Sertorio.

Este es el mapa al que hace referencia Francisco y que no se incluye en la nueva edición; está dibujado por mi...




lunes, 18 de noviembre de 2013

Así fue la presentación de CIRCO MAXIMO de Santiago Posteguillo en Dénia



Así fue la presentación de CIRCO MÁXIMO de Santiago Posteguillo en Dénia

Website de Santiago Posteguillo y recreación ideal del templo de Artemisa de Dianium (Dénia, Alacant)
Gràcies, Gema!
A las 19:00 del pasado viernes 15 de Noviembre, Mati de ExLibris Dénia tenía todo listo para el evento. Mucho público y del bueno, cómplice de quienes acudimos allí con ánimo de pasar una buena tarde entre amigos hablando de nuestra pasión: la antigua Roma en general, y la Roma de Trajano en particular (con algún guiño a mi Dianium en tiempos de Sertorio) 

 Santiago y yo nos volvimos muy satisfechos a Valencia después de haber conocido nuevos lectores y haber dedicado un montón de libros con el cariño que se merecen.

 Cómo no, he de agradecerle a Mati su hospitalidad, su entrega y el copazo de Ramón Bilbao con el que discurrió la tertulia. Como amenazó el general McArthur, "¡Volveré!"


 
Aquí tenéis el contacto de esta librería tan especial. No es muy habitual ver tantos buenos libros entre estauillas de Osiris y crateras griegas...